enero 26th, 2012 | Comentarios »

El Departamento de Lengua y Literatura del IES Hermanos Machado de Montequinto convoca el II Certamen de Microrrelatos de acuerdo con las siguientes

Bases:

1. Se convocan dos modalidades de participación:

Modalidad A.- Dirigida a todo el alumnado matriculado en el centro durante el presente curso académico, independientemente de su edad o nivel de estudios.

Modalidad B.- Dirigida al profesorado, padres, madres y personal de administración y servicios del Instituto.

2. Los participantes podrán presentar hasta un máximo de tres textos que deben cumplir los siguientes requisitos:

Contar una historia de ficción.

Hacerlo en no más de 600 palabras.

El trabajo presentado ha de ser original, inédito y no premiado en otro concurso.

3. Los textos se presentarán dentro de un sobre cerrado por duplicado, debidamente identificado con el título, el seudónimo de su autor y la modalidad de participación. En el interior de dicho sobre se incluirá otro sobre cerrado en cuyo exterior se indicarán el título de la obra y el seudónimo del autor. Dentro de este segundo sobre figurarán el nombre y apellidos del participante.

4. Premios.

Modalidad A:

Primer premio.- Lector de libros electrónicos, diploma y flor natural.

Dos accésit.- Diploma y flor natural.

Modalidad B:

Primer premio.- Diploma y flor natural.

Dos accésit.- Diploma y flor natural.

Los premios podrán declararse desiertos si así lo estima el jurado.

5. La entrega de los originales habrá de realizarse con anterioridad al 1 de marzo de 2011. Los textos podrán presentarse ante cualquier miembro del Departamento de Lengua y Literatura Española.

6. El jurado estará constituido por los componentes del Departamento de Lengua y Literatura Española del Centro. El fallo del jurado se realizará en el acto que se celebrará el jueves 29 de marzo de 2012. En ese momento se procederá a la lectura de los trabajos premiados y la entrega de premios.

¿Qué es un microrrelato?

1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Como todos los relatos, el microcuento tiene narrador, sucesos, personajes, espacio y tiempo, y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos, es aconsejable seleccionar bien los detalles. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar lo que se cuenta y encontrar las palabras justas. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: es bueno que entre a formar parte de la historia y ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.

Documentos de ayuda.

Y si necesitáis más ayuda, podéis visitar estos enlaces:
El Microrrelatista.
Reportaje sobre microrrelatos.
Micro-debate sobre el género.

enero 20th, 2012 | Comentarios »

Los poemas de este viernes tenían que tratar de amor. En primer lugar porque en Literatura Universal estamos metidos de lleno en el análisis de Romeo y Julieta; pero también porque se acerca febrero, ese mes en que los corazones se ponen tiernos. Por esas dos razones os dejo la serie de poemas que hemos leído hoy. En ellos, los poetas se acercan a la pasión amorosa entendiéndola como un Absoluto, como algo que colma plenamente la vida, que obliga a renunciar al resto del mundo para convertir la pasión en el único sentido de la existencia.

Pero antes de leer los textos creo que es bueno mirar esta pintura de Gustav Klimt, ya que refleja buena parte del sentido que los textos literarios comunican.

Y después de la pintura, la literatura. Empezamos por Luis Cernuda y su libro Los placeres prohibidos.

Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero,  porque no he vivido.

Y otro más, que no se diga.

Unos cuerpos son como flores,
otros como puñales,
otros como cintas de agua;
pero todos, temprano o tarde,
serán quemaduras que en otro cuerpo se agranden,
convirtiendo por virtud del fuego a una piedra en un hombre.

Pero el hombre se agita en todas direcciones,
sueña con libertades, compite con el viento,
hasta que un día la quemadura se borra,
volviendo a ser piedra en el camino de nadie.

Yo, que no soy piedra, sino camino
que cruzan al pasar los pies desnudos,
muero de amor por todos ellos;
les doy mi cuerpo para que lo pisen,
aunque les lleve a una ambición o a una nube,
sin que ninguno comprenda
que ambiciones o nubes
no valen un amor que se entrega.

También Pedro Salinas aborda el amor desde un punto de vista similar en el libro La voz a ti debida.

Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!

Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,
irreductible: tú.
Sé que cuando te llame
entre todas las gentes
del mundo,
sólo tú serás tú.
Y cuando me preguntes
quién es el que te llama,
el que te quiere suya,
enterraré los nombres,
los rótulos, la historia.
Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
Y vuelto ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
te diré:
«Yo te quiero, soy yo».

Y para terminar, un tercer poeta, Vicente Aleixandre, que también escribió sobre el amor como Absoluto en el libro La destrucción o el amor.

Se querían.
Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada,
labios saliendo de la noche dura,
labios partidos, sangre, ¿sangre dónde?
Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.

Se querían como las flores a las espinas hondas,
a esa amorosa gema del amarillo nuevo,
cuando los rostros giran melancólicamente,
giralunas que brillan recibiendo aquel beso.

Se querían de noche, cuando los perros hondos
laten bajo la tierra y los valles se estiran
como lomos arcaicos que se sienten repasados:
caricia, seda, mano, luna que llega y toca.

Se querían de amor entre la madrugada,
entre las duras piedras cerradas de la noche,
duras como los cuerpos helados por las horas,
duras como los besos de diente a diente solo.

Se querían de día, playa que va creciendo,
ondas que por los pies acarician los muslos,
cuerpos que se levantan de la tierra y flotando…
Se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.

Mediodía perfecto, se querían tan íntimos,
mar altísimo y joven, intimidad extensa,
soledad de lo vivo, horizontes remotos
ligados como cuerpos en soledad cantando.

Amando. Se querían como la luna lúcida,
como ese mar redondo que se aplica a ese rostro,
dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida,
donde los peces rojos van y vienen sin música.

Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios,
ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas,
mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal,
metal, música, labio, silencio, vegetal,
mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo.

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enero 16th, 2012 | Comentarios »

Al hilo de la obra de Shakespeare, esta misma mañana hemos estado hablando de las diferentes concepciones de la vida que se manifiestan en los países del norte y del sur de Europa. También os he señalado cómo esa diferencia puede guardar alguna relación con los principios religiosos dominantes. Os dejo a continuación un artículo de Manuel Vicent publicado este fin de semana que expone la cuestión.

DILEMA

Manuel Vicent

Debajo de esta Europa dividida en dos por la religión, una protestante y otra católica, hay una división más profunda que atañe a la actitud moral con que los habitantes del norte y del sur se enfrentan a la vida. Puede que en Estocolmo o en Hamburgo a las tres de la tarde en invierno, cuando ya se halla oscura la calle, muchos obreros y ejecutivos piensen que a esa hora, mientras ellos trabajan de forma absolutamente rentable para su empresa, la gente morena y manirrota del sur esté tocando la guitarra con palmas de alegría ante una ración de gambas bajo la dulzura de un sol de 25 grados, cuya fiesta sospechan que se pagará a su costa con la moneda única. Por otro lado puede que en contrapartida muy pocos habitantes de la orilla del Mediterráneo estén dispuestos a renunciar al placer de vivir al día en medio de un caos creativo para cambiarlo por el orden, la eficacia y racionalidad en el trabajo de los países bálticos. Se está tan poco rato en este planeta que basta con el sonido de una tarantela durante una larga y placentera sobremesa con amigos a la sombra de una parra para justificar toda la existencia. Esta moral filosófica del sur ante la vida, el hecho de que aquí la razón exija ir en busca del placer a como dé lugar, no es compatible con la idea de que a este mundo se ha venido a trabajar y a ser responsable. La moral calvinista es una forma muy dura de salvación frente a la laxitud con que en el confesonario católico se perdonan todos los pecados, incluso los más execrables. Recibida la absolución el pecador puede irse al bar a tomar un par de cañas como si no hubiera pasado nada; en cambio el protestante boreal se adentra cada noche en la oscuridad con la culpa pegada a la nuca como una niebla por no haber sido recto y eficiente del todo durante el día. Bajo la creencia de que el éxito económico era una prueba de la gracia divina los calvinistas fundaron su dicha en el ahorro y en la contabilidad. Ellos desarrollaron un capitalismo muy recio, mientras los católicos contemplaban el paso de unas nubes cargadas de oro por la veleta del campanario. De hecho el dilema que divide a los países del norte y del sur en Europa hoy todavía es el mismo que se plantea en cualquier atraco a mano armada: elegir entre la bolsa o la vida.

(El País, 15 de enero de 2012)

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diciembre 23rd, 2011 | Comentarios »

Es viernes, toca poesía. Además llega la Navidad, un tiempo repleto de buenos deseos. Os dejo una felicitación un poco rara: un anuncio y una canción de Bob Dylan en la voz de Joan Báez. Espero que los disfrutéis en lo que valen.

Y ya que estamos, pues os dejo también la letra de la canción.

May God’s blessing keep you always,
May your wishes all come true,
May you always do for others
And let others do for you.
May you build a ladder to the stars
And climb on every rung,
May you stay forever young.

May you grow up to be righteous,
May you grow up to be true,
May you always know the truth
And see the lights surrounding you.
May you always be courageous,
Stand upright and be strong,
May you stay forever young,
Forever young, forever young,
May you stay forever young.

May your hands always be busy,
May your feet always be swift,
May you have a strong foundation
When the winds of changes shift.
May your heart always be joyful,
May your song always be sung,
May you stay forever young,
Forever young, forever young,
May you stay forever young.

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diciembre 17th, 2011 | 1 comentario »

Como ayer fue viernes, tocaba empezar las clases leyendo un poema. En esta ocasión escogí uno de mis autores favoritos: Jaime Gil de Biedma. El poeta barcelonés fue uno de los autores más significativos de la llamada Generación del 50 y su obra oscila entre dos núcleos temáticos principales: su propia intimidad -el yo- y la cuestión social -el nosotros- que nos determina. Sobre ambos temas, la sombra del tiempo que todo lo inunda y explica. Al estar tan marcadas las preocupaciones temáticas del poeta, me decidí a elegir dos textos. Espero que os gusten.

No volveré a ser joven

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

De Poemas póstumos (1968)

Apología y petición

Y qué decir de nuestra madre España,
Este país de todos los demonios
En donde el mal gobierno, la pobreza
No son, sin más, pobreza y mal gobierno
Sino un estado místico del hombre,
La absolución final de nuestra historia?

De todas las historias de la Historia
Sin duda la más triste es la de España,
Porque termina mal. Como si el hombre
Harto ya de luchar con sus demonios,
Decidiese encargarles el gobierno
Y la administración de su pobreza.

Nuestra famosa inmemorial pobreza,
cuyo origen se pierde en las historias
que dicen que no es culpa del gobierno
sino terrible maldición de España,
triste precio pagado a los demonios
con hambre y con trabajo de sus hombres.

A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo ha pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
Y a menudo he pensado en otra historia
Distinta y menos simple, en otra España
En donde  si que importa un mal gobierno.

Quiero creer que nuestro mal gobierno
Es un vulgar negocio de los hombres
Y no una metafísica, que España
Debe y puede salir de la pobreza,
Que es tiempo, aún para cambiar su historia
Antes que se la llevan los demonios.

Porque quiero creer que no hay demonios.
Son hombres los que pagan al gobierno,
Los empresarios de la falsa historia,
Son hombres quienes han vendido al hombre,
Los que han convertido a la pobreza
Y secuestrado la salud de España.

Pido que España expulse a esos demonios.
Que la pobreza suba hasta el gobierno.
Que sea del hombre el dueño de su historia.

De Moralidades (1966)

Si os interesa leer algo más de Gil de Biedma, podéis encontrar una breve selección de su obra en A media voz. También es interesante el documental sobre su vida y obra que en su día emitió TVE.

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diciembre 16th, 2011 | Comentarios »

Por Juan Carlos LIÉBANA FERNÁNDEZ.

El Tiempo olvida, no quiere recordar, hace de sus oídos grandes muros por los que nada ni nadie podrá pasar.
El Tiempo olvida, y va a olvidar, tanto tiempo perdido hablando sobre cómo recordar.
El Tiempo olvida, no me dejará pensar en que un dia te quise y al siguiente no te supe amar.
El Tiempo olvida, y no dejará de olvidar, porque dicen que cura… Pero el que olvide sólo me hace sangrar más.
Hoy el Tiempo sólo olvida, sólo quiere olvidar, no tiene tiempo para dedicarle un ultimo hueco a la memoria del amar.
Hoy el Tiempo olvida… Pero mañana olvidará más, no querrá recordarte y yo no podré luchar más, lloraré la pérdida de tu último recuerdo y no te podré recordar más.
Hoy el Tiempo me dijo que desearía volver atrás, volver a mirarte a los ojos para no tener que olvidar más.
La tristeza del Tiempo se refleja en su intento por recordar, recordar los versos que te dedicó un día y tu no quisiste valorar; pero le duele tanto recordar… que ahora tan sólo quiere olvidar.

Yo no soy el Tiempo, pero si lo fuera lucharía por recordar esas cosas que me diste, esas cosas que nadie sabe que están.
No, yo no soy el Tiempo; pero si lo fuera, volvería atrás, como él quiere, para cambiar tantas y tantas cosas que el Olvido ya se quiso llevar, cosas que un día recuerdas, y otro ya no están.
Yo no soy el Tiempo; pero si lo fuera, me pararía sólo para poderte observar, en cualquier parte del mundo, en tierras de tu sangre o en villas de mi mirar, estuvieras aquí, a mi lado, o en el más lejano de los lugares, donde pensaramos que no nos podríamos abrazar más.
Si fuera el Tiempo pararía, sólo para poderte mirar, decirle a la Luna que un día fuiste mía, volver a mi camino y simplemente… volver a olvidar.

El Tiempo es caprichoso, quiere que te olvide sin más; dijo que ya no eras mía, que te dejara marchar, que tengo vida… que otra llegará.
Anoche el Tiempo me lo dijo todo, me dijo que no te volviera a susurrar, que no me pertenecías, que el Olvido me curaría y tú con él mismo te irías.
Anoche el Tiempo pensó que me rendiría, que me abrazaría a él y que su amigo el Olvido me ayudaría.
El Tiempo olvida, olvida tanto y tan poco quiere recordar que las cosas importantes le da al Olvido sin más.
El Tiempo olvida, ya no quería recordar, que la Luna fue testigo de tantos besos que nos trajo el amar.
El Tiempo olvida, ya no quería recordar, que por nada en el mundo te iba a soltar, que por mucho que el corriera no te dejaría marchar.
El Tiempo olvida, pero yo no voy a olvidar.
Él cree que me falta, pero tengo para regalar, y aunque pasen cien años, donde el Tiempo nos separe, cuando vuelvas… allí mismo me encontrarás, esperándote, con el Tiempo de compañero y el Olvido como un simple recuerdo.

No dejes de leer…

diciembre 10th, 2011 | Comentarios »

Hay quien piensa que la poesía es alcanzar la belleza de una determinada forma. Hay quien piensa que la poesía y la belleza no siempre van de la mano. Hay, también, quien piensa que habría mucho que discutir sobre la belleza. Ángel González (1925-2008) es un poeta que se situaría en este último grupo. Os dejo un poema del libro Palabra sobre palabra en el que expone su concepto de creación poética: un poema es lo que tú quieras que sea, no hay una norma, no hay nada que sea correcto.

Esto es un poema.

Aquí está permitido
fijar carteles,
tirar escombros, hacer aguas
y escribir frases como:
Marica el que lo lea,
Amo a Irma,
Muera el… (silencio),
Arena gratis,
Asesinos,
etcétera.

Esto es un poema.
Mantén sucia la estrofa.
Escupe dentro.

Responsable la tarde que no acaba,
el tedio de este día,
la indeformable estolidez del tiempo.

Si te ha gustado el texto, quizás te apetezca leer algo más de Ángel González. Visita la web A media voz y podrás encontrar una buena selección de sus versos.

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diciembre 9th, 2011 | Comentarios »

Por María José MARÍN ALANÍS.

Empezaba a caer ya la tarde del miércoles, víspera de la fiesta Inmaculada, preparada, lista, guapa, pura y limpia como Ella misma.

Gran agolpamiento de Hermandades, jóvenes y mayores en la calle Cristo de la Sed, Iglesia de la Inmaculada Concepción. La multitud se encontraba allí pese al relente de la tarde, impaciente, serena y observadora, bajo la atenta mirada de numerosas cadenas de televisión local mientras esperaban la salida por la puerta ojival de la Reina y Madre de Nervión. Un grupo de cuarenta costaleros aproximadamente, oliendo a costal y esparto, hablaban de los relevos mientras se saludaban entre sí con abrazos y fraternales besos cargaditos de alegría. Empezaban a llegar representantes de Hermandades acompañados de varas, cirios y estandartes, mostrando el cariño de cada una a la Reina.

Marcaba mi reloj ya las seis de la tarde y las campanas despertaron el ansia del pueblo y llamaba así al silencio. Acólitos, ciriales, escudos y colores marcaban el recorrido que realizaría la procesión. Ya quedaba poco para sentirla cerca, por sus calles. El frío se empezaba a notar, pero cuando por fin salió… ¡ay! Cuando por fin salió….porque el calor de una Madre calma cualquier dolor, frío o preocupación. Y de repente, silencio. La cera lloraba al compás de los campanilleros, al unísono con el murmullo de la oración, con el arrastre de veinticinco pares de pies costaleros, el llanto de algún niño pequeño que aún no sabía ante qué gran maravilla estaba siendo presentado, el crujir de las trabajaderas, el sonido de los faldones chocando con las patas del paso mientras era mecido sólo como Sevilla sabe hacerlo. El olor, ese aroma que calaba tan adentro en ese instante, incienso, nardo, calas y la frescura del clavel. Para la gente que vive Sevilla paso a paso, día a día y poquito a poco, la eterna espera se hizo más amena.

diciembre 5th, 2011 | Comentarios »

Y seguimos con las japonerías.

Nueve meses después del accidente en la central nuclear de Fukushima, en Sendai, ya casi nadie se acuerda; pero no es bueno olvidar tan pronto. Hace un tiempo escribí un relatillo al hilo de una noticia en la que se decía que antiguos trabajadores de la central se presentaron voluntarios para realizar las tareas de enfriamiento del núcleo. Yo los imaginé como si fuesen hombres que recuperaban el camino del guerrero y ceñían sus sienes con una cinta para simbolizar así su determinación y entrega.

“Si preparando correctamente el corazón cada mañana y noche, uno es capaz de vivir como si su cuerpo ya estuviera muerto, gana libertad en El Camino. Su vida entera estará sin culpa, y tendrá éxito en su llamado.”

Yamamoto Tsunetomo, Hagakure.

 

La tradición ha reducido el ritual a su mínima expresión. Sólo cuatro acciones separan lo esperado de lo correcto.

Nieva en Sendai

El cuerpo debe ceñirse con movimientos medidos. El sol naciente dota de clarividencia al caminante y un cinturón cosido durante generaciones le recuerda su procedencia.

Florecen los cerezos

El sake comunica la fuerza necesaria para acometer la acción; y en sus versos, el guerrero deja memoria de lo que pudo ser.

Sobre la aurora

Después, ceremonias de la modernidad: una placa de plomo preserva el tiroides; el cuerpo se embute en tejidos que bloquean las radiaciones alfa, beta y gamma. Todo está ya dispuesto para que la voluntad decidida sea la responsable de lo que resta, aquí, cerca del núcleo.

diciembre 4th, 2011 | 4 comentarios »

Aprovechando que he cambiado el diseño del blog y ha quedado con un aire japonés, os dejo un relato de un autor indispensable: Yukio Mishima. Es un poco largo, pero espero que os guste.

Poema tras poema fluía de su pluma con pasmosa facilidad. Le llevaba poco tiempo llenar las treinta páginas de uno de los cuadernos de la Escuela de los Pares. ¿Cómo era posible, se preguntaba el muchacho, que pudiera escribir dos o tres poemas por día? Una semana que estuvo enfermo en cama, compuso: “Una semana: Antología”. Recortó un óvalo en la cubierta de su cuaderno para destacar la palabra “poemas” en la primera página. Abajo, escribió en inglés: “12th. 18th: May, 1940″.

Sus poemas empezaban a llamar la atención de los estudiantes de los últimos años. “La algarabía es por mis 15 años”. Pero el muchacho confiaba en su genio. Empezó a ser atrevido cuando hablaba con los mayores. Quería dejar de decir “es posible”, tenía que decir siempre “sí”.

Estaba anémico de tanto masturbarse. Pero su propia fealdad no había empezado a molestarle. La poesía era algo aparte de esas sensaciones físicas de asco. La poesía era algo aparte de todo. En las sutiles mentiras de un poema aprendía el arte de mentir sutilmente. Sólo importaba que las palabras fueran bellas. Todo el día estudiaba el diccionario.

Cuando estaba en éxtasis, un mundo de metáforas se materializaba ante sus ojos. La oruga hacía encajes con las hojas del cerezo; un guijarro lanzado a través de robles esplendorosos volaba hacia el mar. Las garzas perforaban la ajada sábana del mar embravecido para buscar en el fondo a los ahogados. Los duraznos se maquillaban suavemente entre el zumbido de insectos dorados; el aire, como un arco de llamas tras una estatua, giraba y se retorcía en torno a una multitud que trataba de escapar. El ocaso presagiaba el mal: adquiría la oscura tintura del yodo. Los árboles de invierno levantaban hacia el cielo sus patas de madera. Y una muchacha estaba sentada junto a un horno, su cuerpo como una rosa ardiente. Él se acercaba a la ventana y descubría que era una flor artificial. Su piel, como carne de gallina por el frío, se convertía en el gastado pétalo de una flor de terciopelo.

Cuando el mundo se transformaba así era feliz. No le sorprendía que el nacimiento de un poema le trajera esta clase de felicidad. Sabía mentalmente que un poema nace de la tristeza, la maldición o la desesperanza del seno de la soledad. Pero para que este fuera su caso, necesitaba un interés más profundo en sí mismo, algún problema que lo abrumara. Aunque estaba convencido de su genio, tenía curiosamente muy poco interés en sí mismo. El mundo exterior le parecía más fascinante. Sería más preciso decir que en los momentos en que, sin motivo aparente era feliz, el mundo asumía dócilmente las formas que él deseaba.

Venía la poesía para resguardar sus momentos de felicidad, ¿o era el nacimiento de sus poemas lo que la hacía posible? No estaba seguro. Sólo sabía que era una felicidad diferente de la que sentía cuando sus padres le traían algo que había deseado por mucho tiempo o cuando lo llevaban de viaje, y que era una felicidad únicamente suya.

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